"Las cosas extraordinarias", por Brays Efe

DESDE EL MIÉRCOLES 10 DE ABRIL EN TEATRO LARA MADRID. MIÉRCOLES A VIERNES A LAS 22:15


Después de apostar por un personaje rompedor y diferente como es Paquita Salas en la comedia homónima dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, Brays Efe decide embarcarse en un proyecto totalmente diferente, con un personaje que nada tiene que ver con sus trabajos anteriores, y que nos permitirá acceder a ese lado oculto del actor que se deja vislumbrar en la producción de Netflix, caracterizado por su cercanía y capacidad de dar vida a situaciones la mar de diferentes.

En su obra Las cosas extraordinarias, Brays nos presenta un monólogo teatralizado en el que él, como "único personaje",  encarna al principio a su yo niño, que poco a poco irá creciendo, sobre el que van pasando los años, rememorando los principales episodios de su vida y cómo tuvo que enfrentarse a ellos. Una madre suicida, marcada por los estragos de la depresión, su primer amor, su padre, su perrito Indiana Jones,... y en todos esos momentos, aquello que siempre estuvo presente: su lista de cosas extraordinarias. Sobre este símbolo girará toda la obra, de principio a fin, constituyendo la base no solamente de la historia que se propone transmitir sino también del mensaje. Este protagonista, cuyo nombre nunca llegamos realmente a conocer, comienza la lista como un último asidero al que se ve obligado a aferrarse en su infancia, como el único medio que con esa edad encuentra a su alcance para tratar de hacer ver a su madre todo lo bueno que le rodea, pero que ella parece olvidar. Y así esta idea que él mismo, posteriormente, categorizará de absurda e infantil, poco a poco va creciendo; la lista de cosas extraordinarias pasa así a ser no solamente ese recordatorio a su madre, sino un recordatorio propio y compartido de su vida y sus vivencias.

Brays Efe, junto al equipo técnico, ha conseguido crear un espectáculo cuya mejor descripción puede realizarse con la palabra único. Este personaje no realiza simplemente un recorrido a través de toda su vida, sino que realiza además un viaje a través de la cultura pop de los ochenta, de cómo le influyó y cómo marcó su vida. Asimismo, es esa precisamente la esencia del cartel del espectáculo, al que no ha sido hasta después de ver la obra que le he encontrado sentido. Sin duda, es el más fiel reflejo de lo que vas a encontrar: continuas alusiones a canciones de la época, los iconos de la década, chistes y recuerdos que, si la viviste, seguro consiguen evocarte recuerdos y más de una carcajada.

Fuente: Teatro Lara
Por otro lado, otra de las notas que hace a este espectáculo tan característico es la importancia e implicación que se le otorga al público. Prácticamente todos los asistentes terminarán siendo partícipes de la obra, bien sea leyendo en alto una simple frase o incluso convirtiéndose en uno de los personajes a los que el protagonista hace referencia, encarnándolo, dándole vida en directo durante unos minutos. Este hecho, además de la dificultad añadida que supone para Brays por la improvisación a la que se da lugar, permite al público conocer una historia en cierto modo diferente si es que vuelve a presenciarlo en otra ocasión, pues aunque el hilo conductor siga siendo el mismo, claro está que quizás la siguiente vez ese personaje improvisado que tanto te sorprendió con aquella frase es ahora encarnado incluso por ti mismo, permitiéndote otorgarle un poco de tu propia personalidad, aquella ingeniosa historia que se te pasaba por la cabeza mientras veías a la persona sentada delante de ti la vez anterior dando vida a ese mismo personaje. Se nota que tanto los guionistas como Brays querían que este fuera un hecho determinante en el espectáculo, y realmente lo han conseguido.

Además, si bien la trama principal de la historia se presta a lo dramático, terminas por sentirte más bien a bordo de una montaña rusa que nunca sabes cuándo va a volver a sorprenderte. Las escenas cómicas se alternan con aquellas más tristes continuamente,  y Brays es perfectamente capaz de realizar esos cambios casi instantáneamente, transmitiendo al público al momento esa sensación de que algo cambia, un giro llega, y la historia está a punto de continuar por un camino totalmente diferente. En este sentido, y como ya al principio comentaba, cualquiera que conozca a Brays por sus trabajos previos sabe cómo es su humor, sus tintes y sus sombras, y cómo es también su capacidad para transmitir emociones en esas situaciones más duras, y es en este espectáculo que esas dos facetas del actor confluyen en un camino común, marcando una misma dirección, y mentiría si dijera que no se complementan a la perfección. Estos giros, además de aportar dinamismo y tensión a partes iguales a la historia, hacen que el espectador permanezca atento, ojo avizor pendiente de por dónde va a continuar todo, asomándose a ese abismo que puede estar a punto de abrirse ante sus ojos.

Fuente: Teatro Lara
Por último, me gustaría apuntar algo a lo que ya he hecho referencia previamente, y ese carácter humorístico tan peculiar del actor. En estos días en los que vivimos, en los que parece que para hacer humor debe uno reírse de un colectivo oprimido, un personaje público,... Brays nos demuestra que no es necesario. Son decenas las situaciones cómicas que se presentan a lo largo de la hora que dura el espectáculo, y apuesto a que ninguna de ellas va a ofender a nadie. Siendo sincero, y no se por qué, esta idea apareció en mi mente en mitad de la función, me percaté de ello, y desde ese momento no pude dejar de darle vueltas. Encontramos a veces humor inteligente, humor absurdo, comicidad en situaciones cotidianas, situaciones forzadas, improvisadas,... pero en ningún momento ni remotamente ofensivas, y no por ello menos cómicas.

En conclusión, Las cosas extraordinarias es la historia de cualquiera de nosotros, y precisamente a través de las continuas participaciones del público, las alusiones y los guiños terminarás sintiéndote parte de ella. Brays Efe da vida a un personaje que, a lo largo de la hora que dura el espectáculo, te hará regresar a tu infancia y recorrerá contigo tu adolescencia, te hará reír y al momento siguiente emocionarte, te lo contará todo, y tú le escucharás, siempre pendiente de esa lista de cosas extraordinarias que nunca se deja atrás. Sin duda un espectáculo sencillo pero a la vez profundo, inteligente, gratamente sorprendente e innovador, en el que partiendo de la sencilla premisa de un monólogo teatralizado se logra construir no solamente una historia, sino también un ambiente del que los espectadores son partícipes, consiguiendo que regresen a sus casas con algo más que la sensación de haber presenciado una obra maravillosa.

Reseña "Un amor", de Alejandro Palomas

 
UN AMOR | ALEJANDRO PALOMAS | EDICIONES DESTINO | 2018 | 9788423353354 | 464 pág. | 20,50
En el reducido universo familiar de Amalia y sus tres hijos, Silvia, Emma y Fer, el engranaje se mueve al ritmo desacompasado de las emociones. Es una familia típica, y sobre todo, muy real. Un cosmos cocido al fuego lento de varias entregas que han atado a miles de lectores. Pero llega un día cumbre en sus vidas. Emma se va a casar y todos se sumergen en las tareas y los remolinos de organizar la mejor boda. La noche previa a la ceremonia, una llamada rompe la armonía familiar. Silvia, Emma, Fer y otros parientes se conjuran para poder celebrar a la vez el aniversario de Amalia, que coincide inevitablemente con la fecha de la boda. 24 horas de acelerón emocional que pondrán a prueba a todos y cada uno y al mismo engranaje familiar.

PREMIO NADAL 2018
Hace unos 4 o 5 años ya que tuve la oportunidad de conocer a Alejandro Palomas con Un hijo, y aunque ya tenía el blog y publicaba en él asiduamente, por una u otra causa y pese a lo mucho que me había gustado fui incapaz de reseñarlo. Un par de años después me ocurrió algo similar con Una madre, novela que también leí y disfruté, pero que nunca fui capaz de reseñar. No podría decir si ello se debe a la complejidad de las historias, o más bien a la complejidad de los sentimientos que evocan en el lector, pero no quería perder la oportunidad de hablar de Un amor una vez más, pues con esta tercera novela que leo de Palomas puedo confirmar su gran trayectoria, y es que estoy seguro de que sus historias no dejan a nadie indiferente.

Reseña "Perdida", de Gillian Flynn


gone girl | Gillian Flynn | reservoir books | 2013 |9788439726821 | 570 pág. | 17,90
En un caluroso día de verano, Amy y Nick se disponen a celebrar su quinto aniversario de bodas en North Carthage, a orillas del río Mississippi. Pero Amy desaparece esa misma mañana sin dejar rastro. A medida que la investigación policial avanza las sospechas recaen sobre Nick. Sin embargo, este insiste en su inocencia. Es cierto que se muestra extrañamente evasivo y frío, pero ¿es capaz de matar?
Al comenzar la lectura de un libro lanzado hace ya 5 años que, desde su publicación, ha sido promocionado bajo la premisa de ser radicalmente diferente a todo lo que has leído, corres el riesgo de haberte contaminado con todo aquello que ha sido publicado después, pasando por alto todo rasgo diferenciador de esta primera. Sin embargo, y para mi grata sorpresa, aún con 5 años ya en el mercado, esta obra que marcó radicalmente la carrera de Gillian Flynn ha conseguido sorprenderme y atraparme profundamente, confirmando con ello que, efectivamente, ha sido diferente a cualquier libro que hubiera leído antes.

Gillian Flynn nos conduce hasta North Carthage, Missouri, el pueblo de la infancia de nuestro protagonista masculino. Tras la desaparición de su esposa Amy, Nick se verá inmerso en una vorágine de preguntas y acusaciones, que le sitúan cada vez con mayor claridad en el centro de la investigación. Sin embargo, Nick tratará por todos los medios de demostrar su inocencia, más interesado que nadie en llegar al fondo del asunto, resolver el caso, y encontrar al verdadero culpable ante las perspectivas de futuro que en esta situación se le presentan.

Reseña "Yo antes de ti", de Jojo Moyes


Me before you | JOJO MOYES | Suma de letras | 2014 | 9788483655931 | 496 pág. | 19,95
Louisa Clark sabe muchas cosas. Sabe cuántos pasos hay entre la parada del autobús y su casa. Sabe que le gusta trabajar en el café Buttered Bun y sabe que quizá no quiera a su novio Patrick. Lo que Lou no sabe es que está a punto de perder su trabajo o que son sus pequeñas rutinas las que la mantienen en su sano juicio.

Will Traynor sabe que un accidente de moto se llevó sus ganas de vivir. Sabe que ahora todo le parece insignificante y triste y sabe exactamente cómo va a solucionarlo.Lo que Will no sabe es que Lou está a punto de irrumpir en su mundo con una explosión de color.

Y ninguno de los dos sabe que va a cambiar al otro para siempre.
Siempre es difícil reseñar este tipo de novelas, de las que deseas contarlo todo y nada a la vez, que quieres que los demás lean sin la necesidad de tenerles que explicar de qué trata la historia, qué ocurre o quiénes son sus protagonistas. Hace unos años, en una entrevista con Good Reads, Jojo Moyes dijo simplemente: Embarcaros en esta aventura. No os podemos contar lo que sucederá, pero os prometemos que el viaje merecerá la pena.

La historia nos sitúa en un pequeño pueblo de Gran Bretaña, donde dos personas que no saben apenas de la existencia del otro están a punto de comenzar una etapa que marcará sus vidas para siempre. Hasta hace unos años, Will podía considerarse la envidia de sus amigos; guapo, aventurero, deportista, con pareja y un futuro juntos, feliz. Pero el destino, caprichoso, con un día lluvioso y una moto descontrolada dieran a su vida un giro radical. Ahora, sin poder mover nada más que la cabeza, se ve obligado a ver pasar la vida ante sus ojos sin una motivación por la que luchar, un sueño que perseguir; al fin y al cabo, restan tan solo 6 meses para que todo termine, que acabe el sufrimiento y pueda ser libre para siempre.

Camilla Traynor, temiendo por la vida de su hijo ante la posibilidad de un nuevo intento de suicidio, se ve embarcada en la búsqueda de alguien que pueda hacerle compañía, que haga que Will olvide la silla de ruedas, que quizás pueda hacerle cambiar de parecer. Es así como Lou irrumpe en su vida, la chica de leotardos negros y amarillos, dispuesta a hacerle ver la realidad de las cosas, lo que hay más allá de esas cuatro paredes, las posibilidades que se extienden más allá de esas ruedas que han marcado su vida, todo lo que le queda por vivir y disfrutar, lo que aún no ha hecho, lo que le queda por conocer. Ilusionada, Lou, plenamente convencida en poderle hacer cambiar de opinión, comienza una lucha de 6 meses que no está dispuesta a perder.